Comienzan los exámenes

Salvo fuerza mayor, mañana tendré el primer examen del máster: Biomecánica Ortopédica, ni más ni menos. La falta de costumbre en la preparación de exámenes me está jugando una pequeña mala pasada en lo que a pánico se refiere. Pero bueno, confío en que cuando llegue la hora de la verdad y me siente frente a la temida prueba, el conocimiento en forma de tinta fluya a través del bolígrafo y permita así impresionar a propios y extraños.

La primera vez que pensé en que estaría genial estudiar algo en este país, tristemente no daba un duro por mí. Pero si no lo doy yo, ¿quién si no? Esos miedos ahora se convierten en presión para que no ocurra una hecatombe, pero todo está bajo control.

Si, como decía, la prueba de mañana es temida, no voy a hacer mención de lo que me espera a final de semana. De nuevo, intento desviar la mirada a lo positivo.

Cambiando de tercio, tengo futuros proyectos para el blog. Tras haber realizado muchos trabajos durante este cuatrimestre, he eliminado cualquier rastro de óxido en mis habilidades con \LaTeX. Compartir estos conocimientos es uno de tales proyectos, además de intentar escribir en serio sobre ingeniería. Pueden parecer mis buenos propósitos para el nuevo año… Así es, además de no dejar las materias hasta la semana antes del examen ;)

Ya huelo el turrón

La Navidad está ya encima y, más que anunciar el nacimiento de nadie, evoca el final de una era: termina el primer cuatrimestre. Si esto hubiese sido una erasmus, su final me habría pillado en pijama y sin peinarme. Desde hace un tiempo, vengo percibiendo el paso del tiempo más acelerado y parece que esto va a peor. Cosas de hacerse mayor.

Han pasado ya cerca de tres meses desde que empezó el curso. Balance positivo hasta ahora, aunque espero que los profesores opinen lo mismo de mi… La dinámica hasta ahora viene siendo poca clase y mucho trabajo. Más que otra cosa, esto parece un máster en gestión de tu propio tiempo; pero aprender, se aprende. El tema de la bioingeniería ha sido todo un acierto, pues es un tema apasionante y parece que tiene futuro. De esto espero poder hablar el año que viene por estas fechas. Intentaré hablar del programa de estudios en otra ocasión, pero recientemente eché un ojo a las asignaturas del próximo cuatrimestre y parece muy prometedor e interesante.

Estas dos últimas semanas están fuertemente marcadas por fechas límite de entrega, a las que ya llevamos sometidos desde hace tiempo. No obstante, la presión es combustible y parece que las cosas ya empiezan a salir adelante. Lo que más trabajo me está costando es seguir el ritmo a las lecturas de papers, extraer la información necesaria, organizar todas las citaciones (¡gracias Mendeley!), cribar la porquería, etc. Hace unos días precisamente me preguntaba por qué narices no me habían pedido esto nunca en España. No tardé en concluir que, en primer lugar, prácticamente todos los artículos de investigación son publicados en inglés, lo que implicaría asumir que el alumnado viene con un cierto nivel de serie en este idioma. Y que, por otro lado, el perfil de la Ingeniería Técnica, no era tan académico, sino más práctico. Me pregunto si ahora con los nuevos grados, donde ya hay que saber un mínimo de inglés para obtener el título y el enfoque profesional es distinto, se estará empezando a tirar de journals.

Es que, para que el lector se haga una idea de lo importante que es aquí saber referenciar en condiciones, si te pillan haciendo un copia-pega en un trabajo, te suspenden la asignatura directamente. ¡Creo haber leído que puedes hasta ser expulsado del curso! Incluso es habitual ver letreros advirtiendo que plagiar es un delito muy grave. Así que muchas veces, el aprobado te lo juegas al poner unas comillas a un párrafo o no…

“Matemática, ¿estás ahí?”, de Adrián Paenza

Fantástica serie de divulgación con acento argentino, de muy fácil lectura aunque no por esto deja de enseñar mucho.

Por ahora sólo he leído el primer episodio, sin embargo estimo que el resto de libros serán tan interesantes y adictivos, si no más. El catedrático de matemáticas de la Universidad de Buenos Aires, Adrián Paenza, nos acompaña y guía en un paseo por la forma de pensamiento que desemboca en las matemáticas. Mediante sencillos ejemplos ilustra situaciones de la vida cotidiana y deducciones que, casi sin darnos cuenta, ejercitan y alimentan nuestra intuición sobre números, conjuntos finitos e infinitos, problemas, probabilidad, etc.

Los recomiendo a cualquier joven que tenga intención de estudiar la carrera de Ciencias Exactas, y por supuesto para cualquiera que tenga algo de interés en esta ciencia y desee subir unos cuantos peldaños en la escalera del pensamiento abstracto. Divulgación de la buena, sí señor.

El libro está disponible en formato electrónico para su libre descarga online: Matemática, ¿estás ahí?, Episodio II.

También en formato físico: Matemáticas, ¿estás ahí?, Matematica…Estas Ahi? Episodio 2, Matematica… estas ahi? Episodio 3,14.

Vuelta al cole

Finaliza la primera de muchas semanas en la Universidad de Southampton, ya que la anterior se considera Semana 0, por ser introductoria. Las primeras impresiones no tardaron en llegar, la mayoría positivas. Ya desde el principio, se nota que la enseñanza universitaria aquí, y yo diría que en Reino Unido en general, está fuertemente orientada a la investigación. Todo el trabajo del alumno involucra algún tipo de búsqueda de artículos en revistas científicas, pasar un rato en la biblioteca entre pilas de libros y, en definitiva, buscarse la vida. Además, parece ser que está muy de moda evaluar a los alumnos a través de mini exámenes online.

A destacar, he descubierto lo que puede convertirse en mi nueva perspectiva laboral: la bioingeniería. Tras una, digamos, decepción con el sector industrial en general (modelo, economía, etc.) hallábame en una crisis espiritual de no sabér qué ser de mayor. Originalmente, mi solicitud al máster de ingeniería mecánica iba dirigido a la rama de diseño computacional, que era ofrecida entre otras tales como mecatrónica, bioingeniería y materiales. Como a más de uno, esto de la bioingeniería me sonaba a chiste, pero tras una serie de conferencias y clases, me ha cautivado por completo. Incluso las conferencias interesantes del resto de disciplinas, eran aquellas que estaban de alguna forma relacionadas con tal tema.

Además, la rama de computacional consiste en su mayoría en programación, simulaciones y optimizar funciones, frente a una dinámica de clases de laboratorio donde hay ensayar materiales, mancharse las manos y diseñar mecanismos muy útiles. Difícil decidirse… En cualquier caso, la optatividad me permite seguir teniendo algo de programación, que la cabra suele tirar al monte.

Usar enchufes europeos en Reino Unido

Por si no fueran suficientes los cambios culturales a los que uno se ve sometido cuando decide emigrar a la Gran Bretaña, nos encontramos con el problema de los enchufes. Y además, no es sólo que éstos sean completamente distintos, sino que además muchas de las construcciones datan de épocas pretéritas en las que no se proyectaba una instalación eléctrica al edificar y las tomas de corriente no son tan abundantes como muchas veces nos gustaría. De hecho, al parecer es costumbre no tener conexiones a la red eléctrica en los cuartos de baño, según dicen por evitar accidentes (en efecto, querido lector, a mi se me quedó la misma cara). Por lo tanto, nuestros encuentros con los enchufes van a ser extraños y escasos, partamos de aquí.

uk-socketComo esta gente ha ido casi siempre a lo suyo, sin mirar a lo que ocurría en el continente, suelen hacer muchas cosas contra natura, desde los sentidos de circulación de vehículos hasta los enchufes. Mientras que en el resto de Europa, las conexiones más comunes son las denominadas Schuko (abreviatura de Schutzkontakt, contacto de seguridad o más conocido como toma de tierra), que equivale al enchufe tipo F. También están muy extendidos los tipos E (aquellos que son planos) y E+F. En Inglaterra, sin embargo, tienen estandarizado el enchufe tipo G. Éste trae siempre incorporado un fusible de seguridad, normalmente de 13 A, y tiene tres pines de contacto, lo que obliga a los forasteros a utilizar adaptadores. No obstante, en un caso de emergencia podemos encajar un enchufe de dos pines ayudándonos de un lápiz introducido en el agujero superior para abrir la pestaña de seguridad, pero hacerlo siempre en presencia de un adulto.

Hoy en día, dada la dependencia que tenemos en tanto gadget  con sus respectivos cargadores, los enchufes disponibles en nuestra habitación británica se nos van a antojar insuficientes, así que lo mejor es traer una regleta de enchufes de España y aplicar bricolaje básico.

En supermercados tipo Tesco, podemos encontrar clavijas inglesas con fusible, por menos de 80 peniques. Con esto, nuestra regleta, un destornillador, alicates y 2 minutos, podemos sobrevivir sin ningún problema al día a día bretón. En mi caso he utilizado una regleta de tres enchufes.

Cortamos el cable cerca del enchufe tipo E+F y desmontamos nuestra adquisición (la cual incorpora un pequeño esquema del cableado). Por el extremo, eliminamos parte de la funda de plástico y pelamos los tres cables, dejando unos 3 milímetros de cobre al aire en cada uno.

Tras esto, siguiendo las instrucciones del envoltorio del enchufe inglés, introducimos los cables en sus correspondientes terminales y apretamos los tornillos. Nos aseguramos también de pillar el cable principal a la entrada del enchufe, para evitar que se nos fastidie el invento ante un tirón inesperado. Tras lo cual debería quedarnos algo parecido a esto:

Ensamblamos la carcasa del enchufe y ya tenemos operativa la regleta, dejándonos libre un adaptador que podremos emplear en otro aparato.