Hoy me he topado con un revelador e impactante evento en la universidad: La reunión de los niños vascos tras 75 años de su llegada a Southampton.
Caminaba por el campus cuando mi vista y el cartel de la foto se encontraron; llegué a caminar unos diez pasos mientras discutía conmigo mismo.
– Seguro que ahí Basque se refiere a otra cosa.
– Basque es vasco, de toda la vida.
– ¿Pero qué pintan aquí? Después de tanto tiempo además…
– Vuelve y compruebas, que seguro que ponía algo distinto.
Tanto la lectura como la interpretación eran las correctas. ¿De qué se trataba? Desenvainé el teléfono y me fui directo a Wikipedia. Cosas de vivir en ésta la era de la información: hoy día los smartphones parece que le quitan el encanto al aprendizaje. Antes incluso de que un tema te reconcoma por dentro ya tienes cuatro pestañas enciclopédicas abiertas y te empapas el contenido sin siquiera haber parado de caminar. Sólo el tiempo podrá revelar si es esto bueno o no. A mi personalmente me parece la hostia.

Artículo en el British Medical Journal, ver referencia al final.
En mayo de 1937 un barco de vapor con capacidad para 800 pasajeros partió desde Bilbao con rumbo a Gran Bretaña. Transportaba cerca de 4000 personas, en su mayoría niños que el gobierno vasco quiso expatriar de forma temporal para que no sufrieran las consecuencias de una guerra civil que se extendía por el país. Tal fue la mierda que la guerra salpicó, que aun hoy no nos hemos librado de muchas de esas consecuencias.
Diez días después de que Jorge VI fuese coronado rey del Imperio Británico (padre de la actual reina y personaje principal del Discurso del rey), el 23 de mayo aquella suerte de embarcación atracó en uno de los muelles del puerto de Southampton, de donde aproximadamente 20 años antes zarpó el Titanic en su viaje inaugural (y que resultó ser también el último, pero mejor no os destripo esa película). Los niños fueron llevados a un campo de refugiados, construido apenas dos días antes de su llegada. Al parecer, todo fue fruto de iniciativa popular, principalmente del Ejército de Salvación (estos no llevan armas), militantes del partido comunista y gente anónima principalmente, ya que el gobierno británico se amparaba bajo la no intervención en la Guerra Civil Española.
Al finalizar la guerra, muchos niños regresaron a casa. Otros fueron retenidos en Inglaterra porque sus padres fueron asesinados o encarcelados por el nuevo régimen. Unos pocos tomaron la sabia decisión de quedarse, por voluntad propia. Se estima que unos 250 niños permanecieron en Reino Unido.
No sé si me parece más acojonante la historia o el hecho de que no conociese este relato. Estoy casi del todo seguro que no tratamos este caso en la Historia contemporánea de bachillerato, pero puede que la memoria me falle.
El encuentro en la universidad se ha saldado con unos aperitivos, refrescos y charlas esta mañana. Hablo de oídas, porque no me atreví a entrar yo mismo. No me sale bien el acento vasco. Mañana hay programado un evento artístico relacionado con esta historia, igual me paso a ver si ponen unos pintxos.
Bromas aparte, el caso de Los Niños Vascos es de una importancia tal en esta ciudad que la universidad pone parte del esfuerzo que requiere el preservar la historia y que esto no caiga en el olvido. De hecho, este año se celebra el 60 aniversario de la institución promocionado por la campaña Changing the world for the better for 60 years, donde el trabajo sobre los infantes españoles es reconocido como su éxito Nº. 31.
Referencias